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Ezcaurri vigila nuestro valle desde sus 2.047 metros y es referencia para los ansotanos cuando miramos hacia el norte tratando de adivinar la meteorología “de las peñas p’arriba”.
Todos conocemos su cara Sur, la vemos dando un paseo por el cuartel o cuando subimos a Zuriza desde muchos puntos. Es accesible desde la Borda Abaú, subiendo por la pista hasta la Borda Panchané y de allí al cubilar donde está la caseta y hasta el collado que nos da vista al ibón donde cogeremos el camino marcado como GR 11 que nos llevará a la cima.
La cara Este parece infranqueable. El circo que forman sus paredes vistas desde la carretera poco antes de llegar a Zuriza, y con el circo de Tresveral al otro lado del río, es un lugar privilegiado, merece la pena parar un momento y tratar de descubrir algunos de sus secretos. En los años setenta se abrieron vías de escalada, actualmente hay un escalador famoso que se refugia en sus paredes abriendo nuevos itinerarios. Los ansotanos ya eran conocedores de sus abismos y de sus pasos, el Paso Muza y el Paso el Pino han sido conocidos y utilizados por cazadores y ganaderos.
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Su cara Norte es sin duda la mas conocida y utilizada para subir a la Peña Ezcaurri, desde Zuriza con camino marcado como GR 11 podemos acceder a ella por el hayedo que nos sube hasta el collado Abizondo y de allí entrar a la roca caliza que nos conducirá a la cumbre. Hay que evitar este itinerario con hielo.
Desde la cumbre de Ezcaurri, si miramos hacia el Oeste, parece que la verticalidad se difumina, la agreste cima se convierte en lomeros suaves que van perdiendo altitud e interés para el montañero, salvo que alguien curioso se interese por lo que hay hacia el Oeste, por ver hasta donde nos llevan esos lomeros rocosos, desagradables hasta para caminar por la piedra suelta. Pues hay un valle, sí, un paso herboso, dulce y placentero, donde descansa la roca para luego elevarse otra vez hacia la Punta Baines.
El paso que atraviesa la Peña Ezcaurri de Sur a Norte no tiene un nombre concreto con lo que podemos bautizarlo como el “Paso de Ezcaurri”. Nos habíamos quedado en el ibón ascendiendo por la cara Sur, podemos dirigirnos al Oeste en vez de subir a la Peña, y al dejar el ibón a nuestras espaldas llegamos a la muga con Navarra. Se ve claro el paso en la roca, no es ni Achar, ni Brecha, es un amplio paso en uve, rocoso al principio y herboso y placentero después, que nos hará descender hacia el Norte, hacia Belabarce. Antes de adentrarnos en el paso conviene que nos asomemos hacia el hayedo de Berroeta, veremos el Valle Roncal cercano y a lo lejos pueblos y montes que trataremos de adivinar. A mitad del paso adivinamos que Ezcaurri se divide, hacia el Este, en dos lomeros diferentes y con un varellón entre ellos que nos permitirá acceder a la cumbre sin dificultad. Paraíso de sarrios y silencio, camino poco transitado salvo por el último oso autóctono que ronda por estos lares y que ha dado lugar a una carrera de montaña de casi cuarenta kilómetros lamada “Camille Extrem” , y de la que hay un cartel del kilómetro veinte dentro de una espectacular cueva que hay al final del paso herboso.
Llegamos otra vez a la caliza, al Norte Belagoa, al Noreste vemos la Mesa, Petrachema y Maz, la fuerte pendiente rocosa es preludio de los pastos de Ezquiturrea, con una borda hundida y el bosque allí mismo. El camino lo encontraremos siguiendo el cauce del riachuelo y dejándolo a nuestra derecha al adentrarnos en el monte. El ganado de “Fachi” de Isaba y algunas yeguas tienen el camino limpio que nos bajará en poco rato hasta mitad de Belabarce, concretamente hasta la paridera de ovejas que está en la carretera. Es conveniente tener allí un coche para el regreso, o hacerlo de Norte a Sur y luego volver desde la Borda Abaú a buscar el coche.
Jesús Laín López. |
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